Aquellos años…


Introducción

Me debo estar poniendo viejo, ya que desde hace algún tiempo me he puesto melancólico y decidí empezar a coleccionar computadoras, principalmente las viejas y queridas Commodore. Esos teclados que eran toda una computadora en si mismos cambiaron mi vida y sin lugar a dudas marcaron mi destino.

La nostalgia que comencé a sentir hizo que también me pusiera a investigar en Internet todo lo que pudiera estar relacionado al mundo de Commodore y los BBS que existieron varios años antes que la popularidad y masificación de Internet los hiciera casi desaparecer como si se tratase de la extinción de una especie.

Todo esto fue allá por la década del ochenta y principios de los noventa. En esa aventura de volver al pasado, encontré mucha gente que al igual que yo, no puede desprenderse de los recuerdos de aquellos años. Espero que a todos ellos le agrade leer esta historia tanto como a mi me ha gustado escribirla.

La idea de escribir esto se la debo a Leif Bloomquist [1], que escribió su historia (la llamó Oda a un crash del sistema) y me dio ganas de escribir la mía. Con gusto les daría el URL de la historia que Leif cuenta, pero por alguna razón, si bien esta públicamente disponible in Internet, Leif no ha publicado el link de la misma y lo deja librado a la habilidad del visitante para encontrarla, por lo que si Leif no quiere, yo no voy a darles el link, solo voy a decirles que traten de encontrarla y leerla. Realmente no es muy difícil de encontrar con la ayuda de Google.

A pesar que la historia de Leif despertó en mi la idea de escribir la mía, no lo hice inmediatamente, sino que seguí leyendo otras. Algunas las leí en Internet, pero otras son de libros que he comprado y devorado (si ese es el término correcto). Uno de esos libros no es exactamente una historia personal, sino la historia de una empresa, nada menos que la historia de nuestra querida Commodore Businness Machines Inc. El libro es altamente recomendable para todo aquel que le interese esta empresa, se llama “On the Edge – The Spectacular Rise an Fall of Commodore” de Brian Bagnall (ISBN 0-9738649-0-7. ) [2]

Otro libro que leí es “Commodork – Sordid Tales from a BBS Junkie” de Rob O´Hara (ISBN: 978-1-84728-582-9) [3]. Y fue justamente gracias a Rob que decidí lanzarme a escribir mi historia. Debo aclarar que Rob fue muy amable en ocuparse de mandarme su libro personalmente y con una dedicatoria.

El hecho es que tal cual Rob dice en su libro, mi memoria empieza a fallar y antes de terminar perdiendo los recuerdos de aquellos años, he decidido escribirlos para preservarlos tanto para mi y para mi hijo, como para todo aquel que le interese mi historia.

Todas las fechas y lugares son tentativas, ya que como acabo de decir no recuerdo todo con exactitud. En cuanto a los personajes de esta historia todos son reales, pero como no se si todos estarán de acuerdo en que hable de ellos, solo voy a llamarlos por su nombre o sobrenombre, sin hacer ninguna referencia a sus apellidos, pero seguramente si alguno de ellos esta leyendo se reconocerá de inmediato.

Mi primer encuentro con una computadora.

Corría el año 1982 y estaba en segundo año de la escuela secundaria. Era la época de la tristemente célebre guerra de Malvinas, pero por suerte ese no es el tema que quiero contarles.

En la escuela había una computadora NCR que tenía un monitor de fósforo verde, tenía una carcasa de chapa y usaba disquetes de 8 pulgadas. Se usaba en la oficina de administración para tareas propias de oficina, aunque no se exactamente cual era la función específica y, solo una vez, tuve la oportunidad de verla de cerca.

Por otro lado también había una sala de computación con unas cuantas Sinclair ZX80 o ZX81 que usaban televisores blanco y negro como monitores. Si bien existían mejores opciones, eran máquinas totalmente aceptables para el momento.

Recuerdo las primeras jornadas de informática que se realizaron en el colegio. Estábamos todos sentados en el salón de actos, la computadora NCR que mencionaba antes estaba en el escenario y un analista de sistemas que era nuestro profesor de computación daba una especie de discurso. Mientras hablaba tomó una de esas Sinclair ZX81 y la hizo pasar por las manos de todos los concurrentes para que pudiéramos tocar una computadora.

No recuerdo bien como fue, pero si recuerdo que ya cuando las actividades de computación eran por la tarde, teníamos nuevo profesor de computación y solo algunos interesados íbamos a tomar esas clases, desde ya que me interesó el tema y fui uno de los que se inscribieron.

Patricio, nuestro profesor de computación, nos daba clases de programación en BASIC. Recuerdo la fascinación que sentí por el simple hecho de poder decirle a la computadora que haga algo, aunque no fuera más que imprimir mi nombre en la pantalla.

En ese momento tenía que cargar mi programa en la computadora tipeando las líneas de código y luego anotándolo en un cuaderno para poder tipearlo nuevamente la próxima vez. Luego aprendimos que los programas se podían grabar en simples casetes de audio para no tener que volver a tipearlos. Cuando vi. que en un casete se grababa “lo que estaba en la pantalla” pensé: ¡igual que una videograbadora!. Algún tiempo después en mi casa intenté conectar un grabador a la antena del televisor para grabar los programas de la tele, pero como se podrán imaginar nunca funcionó.

Con el correr del tiempo las clases de Patricio, si bien eran muy simples, fueron avanzando hasta el punto en el cual ya podíamos hacer algún tipo de programación decente en esas máquinas y por supuesto a unos cuantos nos empezó a picar el bichito de tener nuestra propia computadora en casa. Recuerdo que un día, un compañero llamado Santiago llevó una Sinclair 2068 que era en colores y permitía que se le insertaran cartuchos con juegos, era todo un avance comparado con las ZX81 a las que estábamos acostumbrados.

A pesar de los incesantes pedidos que le hacía a mis padres, no conseguía tener mi propia computadora. Si bien hubiera dado lo que no tenía para tener una computadora como la Sinclair 2068, luego de prácticamente rogar, logré que me compraran una Timex Sinclair 1500 que básicamente era una ZX81 con 16KB de RAM. Casualmente esa Timex Sinclair 1500, mi primer computadora, se la compré usada a Santiago, supongo que la habrá vendido porque se había comprado la Sinclair 2068. Por otro lado en casa todavía no teníamos televisor a color por lo que el hecho que una computadora fuera en colores no me hubiera servido de mucho.

Recuerdo la emoción que sentí cuando llevé mi Timex Sinclair 1500 a casa y la conecté a un viejo televisor blanco y negro Motorola de veintitantas pulgadas, ¡tenía una computadora en mi casa!.

Años antes había leído en una revista que en el futuro la gran mayoría de los hogares tendría una computadora. En ese momento yo me imaginaba algo así como la computadora que tenía Batman en su baticueva. Cuando al fin la tuve en casa y al ver la minúscula Timex Sinclair 1500 sobre aquel inmenso televisor comprendí que mi idea no había sido muy realista, pero no importaba, ¡tenía una computadora en casa!.

Si bien seguramente mis padres pensaron que esa computadora iba a terminar en un cajón al cabo de unos pocos meses, el tiempo les demostraría que no era así. Había ingresado en un camino del que nunca me apartaría.

Por suerte tenía un pequeño televisor Hitachi de 14 pulgadas en mi habitación, por lo que podía usar la computadora tranquilamente sin que nadie me interrumpiera para ver televisión. Por supuesto ahora tenía otro problema, no tenía un grabador donde grabar mis programas, con lo cual comenzó una nueva serie de ruegos a mi padre para conseguir un grabador. Un sábado por la mañana conseguí que fuéramos al centro a comprarlo, pero para no comprar uno que no sirviera decidimos llevarnos la computadora y probarlo “insitu”.

Resultó que los vendedores de equipos de audio sabían menos que yo de computación, por lo cual me dejaban que lo probara solo y no lograba hacerlo andar. Lo que ocurrió, es que en mi ignorancia no me daba cuenta que la primera parte de la cinta de audio no es magnética y obviamente no graba, con lo cual ningún grabador funcionaba con mi computadora!!!. Estaba totalmente desilusionado. Entonces en una de mis pruebas un vendedor se dio cuenta de esto y avanzó un poco la cinta, mágicamente comenzó a funcionar. Compramos ese grabador. ¡Ya tenía mi unidad de almacenamiento!.

Fue así como el mundo cambio y comencé a tener casetes con juegos. Algunos comprados y algunos copiados. En realidad todos eran copiados, solo que algunos los compraba en las negocios de computación que en realidad vendían programas pirateados, 0% de originales. Jamás vi. un juego original para esas máquinas, excepto algún cartucho para la Sinclair 2068 o un poco después cartuchos para la TI99/4A o para la Commodore 64.

No teníamos ni idea de que era ilegal copiar juegos, simplemente lo hacíamos y punto. Nunca tuve gran cantidad de juegos para mi Sinclair 1500, pero si recuerdo un simulador de vuelo, pueden imaginarse lo que una Timex Sinclair 1500 con 16KB podía ofrecer en un simulador de vuelo, pero en ese momento era alucinante. Otro de los juegos que recuerdo era Mazogs. Horas y horas frente a la pantalla jugando con esos personajes hechos con cuadraditos negros recorriendo interminables laberintos.

A pesar haber cumplido mi sueño de tener mi primera computadora en casa, el tiempo siguió avanzando y poco después empecé a ver que había una computadora mejor que la mía. Había llegado la hora de arremeter nuevamente contra mis padres para poder cambiar la computadora.

Commodore

Ya no recuerdo los detalles, pero luego de mucha insistencia “logré convencer” a mi padre de “la necesidad” de tener una Commodore 64. Seguramente el hecho que mi padre se diera cuenta que la computadora no era un capricho pasajero, debe haberme ayudado a lograr ese objetivo. ¡Íbamos a comprar la tan ansiada Commodore 64 y esta vez era nueva!.

Cuando fuimos a comprarla me la mostraron con el juego de los Cazafantasmas y quedé totalmente alucinado por la música del juego. No podía creerlo, tendría mi Commodore 64. También había otras computadoras que no me despertaron mucho interés en el momento, una de ellos era una pequeña cajita beige con un monitor blanco y negro de 9 pulgadas incorporado. Era una Apple Macintosh, pero ninguna otra me importaba, yo quería mi Commodore 64. Recuerdo claramente cuando volvíamos a casa que mi padre me explicó que me había ayudado a comprarla porque era muy cara para que yo pudiera comprarla por mi cuenta, pero que no era cuestión de seguir pidiendo accesorios.

Sin duda los tiempos de la Commodore 64 fueron los mejores momentos de mi encuentro con las computadoras, y la Commodore 64 es, sin duda, mi computadora preferida. Puedo decir sin temor a equivocarme que durante los años que tuve la Commodore 64, unos 3 o 4, aprendí las nociones básicas de la computación que sentaron las bases que me permitieron adquirir innumerable cantidad de conocimientos en los años sucesivos.

Mi Commodore 64 era muy superior a la Timex Sinclair 1500, por lo que esta última desapareció rápidamente de mi vida. Creo que la vendí, pero ya no lo recuerdo bien. No se bien cuanto tiempo pasó, pero el viejo grabador fue reemplazado por un flamante datassete 1530 C2N y algún tiempo después por una disquetera 1541.

¡Cuanto deseé esa disquetera!, todos los mejores juegos estaban en disquetes y yo aún seguía con mi datassete. Fueron muchos días de insistirle a mi padre de la necesidad de comprar una disquetera. Por esos tiempos recuerdo pensar que todo lo que me faltaba en la vida era que Viviana, una compañera de inglés, fuera mi novia y poder tener mi 1541.

Resultó ser más fácil conseguir mi ansiada disquetera 1541 que convencer a Viviana, pero me conformé rápidamente y desistí del asunto con Viviana. Al fin y al cabo si no tenía novia, tenía más tiempo para la compu.

A partir del momento de tener este impresionante combo, Commodore 64 y su correspondiente disquetera 1541, comenzó una era en la cual alternaba horas entre aprender programando en BASIC, algo de assembler, leer libros y revistas, experimentar las distintas cosas que iba leyendo y por supuesto jugar a los numerosos juegos que circulaban entre todos los felices poseedores de una Commodore, y los pocos, muy pocos, que alguna vez compré.

En esos años mis “compañeros de Commodore” eran Gonzalo, Alfredo, Santiago y seguramente alguno más que ya no recuerdo. También estaban José Luis y Magoo, pero ellos tenían una Texas TI994/A y una Sinclair Spectrum respectivamente, por lo que no era posible ningún tipo de intercambio, pero si muchas discusiones acerca de cual era la mejor máquina.

En una ocasión cuando estábamos copiando juegos en la casa de Alfredo, el puso como disco de destino el disco del cual estábamos copiando y ¡puf!, perdimos o mejor dicho me borró uno de los programas nuevos que había conseguido. Cosas que pasan.

Uno de los que siempre tenía cosas nuevas era Gonzalo, no se bien como lo hacía, pero siempre conseguía novedades y nos pasábamos horas copiando software. Recuerdo las tardes que pasábamos jugando y copiando.

Al ir pasando los años también fueron pasando las computadoras y el día que terminé la escuela secundaria fuimos a la oficina de mi padre con una par de compañeros y mi padre me dijo que averiguara cuanto salía la Commodore 128, ya que ese iba a ser mi regalo por haber terminado. El tema es yo quería la Commodore 128 y la disquetera 1571, pero mi padre solo hablaba de la Commodore 128, pero como podrán imaginar al poco tiempo, y no con poco esfuerzo, ya tenía mi Commodore 128 con la disquetera 1571.

Luego pasarían por mis manos la Commodore Amiga 500, más tarde la Amiga 1200 y una ya imposible de recordar lista de PCs que iba actualizando de a partes, pero para ese entonces ya se había perdido ese halo casi místico que envolvía a las viejas computadoras de 8 bits.

Los BBS

Mientras aún tenía mi Commodore 64, se cruzó por mi cabeza la idea de comprar un modem, ya que varios de mis amigos tenían uno, por lo que mi próximo paso, como no, tenía que ser tener mi propio modem.

Aún no conocía la existencia de los BBS, por lo que no llegaba a entender del todo su utilidad, pero la sola idea de conectarme por teléfono con la computadora de uno de mis amigos me resultaba interesante, lo cual era suficiente motivo para querer tener uno. De todas formas no tardé mucho tiempo en descubrir que existían los BBS, en ese momento era imperiosamente necesario que consiguiera un modem.

Nuevamente mi memoria me juega una mala pasada, pero creo estar seguro que Gonzalo me prestó un modem, creo que era un Commodore 1650 de 300bps y luego yo me compré el mío. Un modem sin marca, marrón de 300bps compatible con el Commodore 1660. Era de pésima calidad, pero siempre anduvo correctamente.

Una vez más mi vida cambiaría drásticamente. Esos 300 bps no solo me abrieron las puertas a un mundo nuevo, sino que abrieron mi cabeza a las posibilidades que eso permitía.

Gonzalo me habló de Megatron BBS, el cual era de Luis, un pariente o amigo de su familia. Me explicó que al ingresar por primera vez uno debía registrarse y que luego el Sysop (el operador del sistema) me subiría de nivel para poder acceder “mejor” al BBS. Cuando le pregunté a Gonzalo que era eso de “subirme de nivel” me contestó que eso era porque al entrar la primera vez uno no estaba realmente a 300bps, sino un poco más lento y que el subirme de nivel era dejarme acceder a los 300bps completos.

No hace falta decir que poco tiempo después descubrí que su explicación resultó ser totalmente inventada, solo para poder contestarme una pregunta de la cual tanto el como yo no teníamos ni idea.

Eran los tiempos de las normas CCITT y Bell. Debíamos tener cuidado en usar módems de la misma norma para conectarnos entre si, ya que sino la conexión era imposible de establecer.

El tiempo pasó y comencé a llamar a unos pocos BBS que había en mi ciudad, Rosario, pero lamentablemente nosotros no teníamos la suerte de nuestros colegas del norte (USA y Canadá) donde tengo entendido que las llamadas locales eran sin costo, por lo cual debía moderar el uso del modem, ya que a fin de mes la cuenta de teléfono podía llegar a dejarme incomunicado si, para mi padre, el gasto resultaba excesivo.

En nuestro continuo camino de aprendizaje diario, descubrimos que existía ARPAC. No teníamos ni idea de lo que era, pero la fuimos conociendo de a poco y nos fuimos dando cuenta que nos permitía acceder a otras computadoras de vaya uno a saber quien, pero claramente no eran BBS.

arpac2.jpg

Mi lista de números de ARPAC (NUIs), algo así como números de teléfono que permitían comunicarse con otras computadoras, comenzó a crecer y en una de mis andanzas por ARPAC descubrí una computadora de una empresa que al ingresar la palabra “demo” tanto para el usuario como para el password daba un error y desembocaba (luego de un mensaje de bienvenida) en “algo” que permitía escribir comandos. No tardé mucho en aprender a moverme por ese sistema que resultó ser un S.O. VMS en una computadora VAX. Con la adrenalina de aquel momento comencé a hacer todo lo que podía en esa computadora, pero nada de borrar o alterar archivos, ya que para esa época ya sabía lo que un hacker “bueno” hacía y definitivamente yo quería ser uno de los buenos. Recuerdo claramente haber escrito un pequeño programa en BASIC en el itérprete BASIC que tenía instalado.

El acceso a ese sistema duró unos cuantos días y hasta me permitió bajar el manual en línea que tenía. Naturalmente siempre tuve cuidado de no ingresar en “horario comercial”, solo lo hacía o por la tarde o por la noche, pero cuando un día en la casa de Gonzalo le conté de mi descubrimiento, el inmediatamente entró a eso de las 3 de la tarde y al otro día ya no se podía entrar más.

A estas alturas ya tenía mi Commodore 128 pero mis andanzas por ARPAC seguían siendo a unos tristes 300bps. Había unos cuantos servicios públicos en ARPAC, recuerdo a Acamática, Medianoche, Delphi y otros.

Con cada uno de ellos tengo una historia diferente, por ejemplo recuerdo que una vez fui a una feria/convención/exposición o algo por el estilo en el centro cultural Bernardino Rivadavia. Allí había muchas empresas que exponían sus productos y servicios y uno de ellos era Delphi. Por supuesto todos deseábamos tener un usuario para ingresar a Delphi, ya que había muchísima información, programas disponibles para bajar y cosas para investigar.

Durante una pequeña demostración que hicieron del servicio, pude ver el usuario y password que usó la persona que hacía la demostración y como se imaginarán apenas volví a casa comencé a usarlos durante un corto tiempo hasta que dejaron de funcionar. Al igual que yo, muchos curiosos habíamos visto ese usuario y password, con lo cual estimo que la gente de Delphi no tardó en notar que esa cuenta de usuario era usada indiscriminadamente y seguramente fue bloqueada o simplemente le cambiaron la clave.

Otra de mis andanzas fue en Medianoche, que era un servicio de chat al que entraban muchos chicos y chicas de varias ciudades de Argentina. Chateábamos en diferentes salas de chat o en forma individual. Digamos que fue uno de los ancestros del actual IRC. Una noche como tantas donde estaba chateando con mi sobrenombre “Quasimodem” descubrí una sala de chat con dos chicas y por supuesto le mande un mensaje a una de ellas solicitando que me dejaran entrar a charlar con ellas, ya que esa sala era privada y requería de una invitación para poder acceder.

Para mi sorpresa esta chica, me dejó entrar y una vez adentro y chateando con ellas me dijeron que fue porque les gustó mi sobrenombre. Chateamos de vaya uno a saber que, pero seguramente intenté pedirles algunos datos (nombre, edad, teléfono, etc.) como siempre hacíamos todos en las salas de chat.

Chateamos por más de media hora, y cuando terminamos de chatear y desconecté mi modem, el teléfono sonó casi instantáneamente. Era uno de mis amigos compañero de aventuras informáticas, Carlos. Apenas empezamos a hablar por teléfono me hizo algún tipo de comentario sobre la charla que acababa de tener con las dos chicas en Medianoche, con lo cual inmediatamente me di cuenta que una de esas chicas no era tal y que en realidad había sido mi amigo Carlos, que seguramente se habría estado riendo durante todo el tiempo que duró el chat con mis lances para conocer a las supuestas chicas.

Me sentí totalmente desilusionado, pero debo reconocer que como broma estuvo muy buena. Nunca supe si la otra chica era realmente otra chica. Guardé el log del chat por algún lado, pero a estas alturas no tengo idea de donde puede haber ido a parar.

Otra de las historias fue con Acamática, pero voy a dejarla pendiente por el momento.

Mi BBS.

Durante la misma época en que ocurrían las historias anteriores, también comenzamos a organizar reuniones para los usuarios de BBS. Nos reuníamos a comer pizza o lo que fuera y en ellas conocí a mucha gente como Luis y Héctor (Sysops de Megatron BBS y Sur BBS respectivamente) entre otros.

Por aquellos tiempos decidí que quería tener mi propio BBS y por supuesto así fue. Era Amicus BBS y corría en mi Commodore 128 con una disquetera 1571.

El software que use varió con el tiempo, pero siempre fue en modo 64 y recuerdo haber usado el EBBS de Ed Parry y el All Amercan BBS. Seguramente usé algún otro, pero ya no lo recuerdo con claridad, ¿les comenté que me estoy poniendo viejo?.

Para esa época ya había en Rosario unos cuantos BBS, Aparte de Megatron y Sur (que en realidad creo que apareció un tiempo después), estaban Argos (de Gonzalo), El Agujero (de Federico) y algunos otros.

Mis padres no se opusieron a que tuviera mi propio BBS porque en realidad no sabían (o mejor dicho nunca les expliqué) que si alguien llamaba por teléfono a la noche durante el horario de funcionamiento del BBS, solo escucharía el chillido del modem y no podría hablar con nadie; por lo cual una llamada urgente nunca podría ser atendida. Gracias a Dios nunca ocurrió, o al menos nunca me enteré. Hoy me doy cuenta que fue bastante inconsciente de mi parte ocultarlo, ya que por esa época tanto mi hermana como yo salíamos de noche y si algo nos hubiera pasado nadíe hubiera podido avisarle a nuestros padres.

Previo a poner Amicus en línea tuve grandes dudas respecto a si la máquina terminaría derritiéndose o algo por el estilo ya que debía estar prendida toda la noche, pero como sabía que había varios BBS que incluso estaban las 24hs. Supuse que no debería tener ningún problema y por suerte así fue.

Todo esto debe haber sido allá por el año 1986 o 1987, (en esa época hacía poco que había salido la Commodore Amiga y yo estaba totalmente desesperado por tener una, pero el costo era prohibitivo para mí.) ya que recuerdo que el nombre Amicus para el BBS se debe a que había una colección de software de dominio público y shareware para Amiga que se llamaba justamente Amicus. Otra colección era la famosa colección de Fred Fish que con los años resultó ser mucho más extensa que Amicus.

Con el tiempo comenzó a popularizarse la red de BBS FidoNet, la cual permitía que varios BBS estuvieran conectados y los mensajes que se dejaban en uno de ellos eran remitidos al resto de los BBS de FidoNet que tenían disponible esa área de mensajes. Lamentablemente la red FidoNet solo funcionaba sobre PCs (aunque también existió software para Amiga) y yo tenía una Commodore 128, con lo cual debía encontrar la manera de armar una red con máquinas Commodore.

Aquí es donde Acamática entra nuevamente en juego. El tema es que había un Sysop en Córdoba, Nicolás, que tenía un BBS (si mal no recuerdo su BBS se llamaba Halt! o HaltSys). Su BBS también corría sobre una Commodore y decidimos formar una red entre los dos BBS, luego si funcionaba la extenderíamos a otros BBSs.

Como los dos usábamos el mismo software para el BBS, el EBBS la integración fue bastante simple. Básicamente lo que hicimos fue compactar, mediante el utilitario ARC, las bases de mensajes de las áreas que los dos tendríamos en común y las mandábamos por el sistema de correo electrónico de Acamática. De esta forma teníamos los dos BBS sincronizados de forma totalmente manual, pero teníamos nuestra red, era la ColumbiaNet, en honor al trasbordador espacial Columbia.

¡Tal era lo rudimentario de nuestra red, que para ahorrar espacio utilizábamos el ARC dos veces!. Lo compactábamos una vez y luego el resultado era vuelto a compactar para ahorrar un poquito más de espacio. Esto funcionaba perfectamente, debido tal vez, a que el algoritmo de compactación estaba lejos de ser óptimo.

Amicus y ColumbiaNet nunca fueron un gran éxito ni mucho menos, no había muchos usuarios ni en mi BBS ni en el de Nicolás (el Sysop de Córdoba) por lo que ColumbiaNet tuvo una corta vida.

Amicus estimo que duró unos dos o tres años, pero nunca fue muy exitoso y ya las Commodore 64 y 128 comenzaban a caer en desuso. Ahora el turno era de las PCs pero mi obsesión con la Commodore Amiga hizo que siguiera algunos años más como un ferviente admirador de Commodore.

Ya en aquellos tiempos no era raro que llamara a BBSs de Buenos Aires, los cuales eran para mi larga distancia, pero llamaba de noche y no estaba conectado mucho tiempo, con lo cual la factura de teléfono si bien se iba incrementando, no sufrió ningún salto brusco, pero decididamente mi padre debe haber preferido callarse y tolerar mi uso en aumento del teléfono, porque seguramente sabía de la pasión que sentía con todo lo relacionado a la informática y para ese entonces ya estaba claro que mi futuro estaba ahí.

Pero todo llega a su fin, y ya en las épocas de Maria Julia, para quienes no sepan quien es solo les voy a decir que se hizo cargo de la empresa estatal de teléfonos ENTEL. No recuerdo porque, pero creo que las llamadas de larga distancia dejaron de ser facturadas por unos meses, por lo que cuando vinieron nuevamente en una sola factura todos los cargos por todos los meses que no habían venido, mi padre decidió que ya no iba a tolerar eso y así fue como se terminó Amicus BBS y todas mis andanzas por el submundo de los BBS.

El fin y el resurgimiento de mis telecomunicaciones.

Por aquella época ya resignado a estar incomunicado, estaba decidido a cambiar mi Commodore 128 por una Commodore Amiga y una vez más tuve éxito en mis reiterados pedidos hacia mis padres y logré tener mi Commodore Amiga 500.

No puedo describir con palabras la emoción que sentí cuando la fuimos a comprar a Buenos Aires, ya que no la pudimos conseguir en Rosario, y allí gracias a mis contactos de los BBS logré ir a la casa de una persona que tenía una Amiga 500 y copié todos los disquetes que pude. No recuerdo su nombre, pero si recuerdo que me dijo: “Yo se lo que es tener la compu y no tener ni un solo programa, así que no hay problema copia todo lo que quieras”. Nunca voy a dejar de agradecerle el favor que me hizo, ya que de lo contrario hubiera vuelto a casa con mi flamante Commodore Amiga 500 y sin ningún programa o juego para usar.

Nuevamente había comenzado un nuevo camino para entender y aprender la nueva plataforma informática que tenía frente a mí. Era realmente muy superior a mi vieja C128, pero realmente valía la pena el esfuerzo.

Nunca logré tener un modem para mi Commodore Amiga, el fantasma de la cuenta telefónica seguía rondando mi vida y cualquier tipo de insinuación hacia mi padre terminaba en una rotunda negativa. Era la primera vez que no podía conseguir convencer a mi padre, pero la verdad es que tampoco lo intentaba mucho, ya que después del episodio de la famosa factura telefónica no me animaba a insistir mucho.

Para estas alturas ya tenía cierto poder de ahorro y hacía alguna que otra cosa con la computadora que me reportaba alguna clase de ingreso y como ya no podía seguir ignorando la existencia de las PCs, decidí que me uniría a las masas y me compré, no sin un considerable esfuerzo, una PC 286. Pero no dejé de lado a mi querida Amiga. Ya tenía dos computadoras en casa.

Cuando ingresé al mundo de las PCs, los precios y la disponibilidad de los componentes hicieron que rápidamente con mis magros ahorros pudiera comprar mi modem y conectarlo a mi PC sin que nadie en la casa lo supiera. Había vuelto a estar online. Había regresado ahora si a las telecomunicaciones para nunca más volver a abandonarlas.

Ya por esos años ni a mi ni a nadie le quedaban dudas que mi vida giraría en torno a la informática y cuando en un trabajo que tuve descubrí las redes TCP/IP, estaba decidido a conectar mi vieja Amiga 500 y mi PC entre si. Luego de mucho investigar y mucho de prueba y error logré conectar por medio de SLIP mi PC y mi Amiga. Estaba en las nubes. ¡Tenía una red TCP/IP en mi casa!.

Realmente no recuerdo como fue, pero un buen día mi padre se enteró que tenía nuevamente un modem en casa, aunque supongo que en realidad ya se habría dado cuenta antes, porque no se enojó ni mucho menos.

Ya con mi modem oficialmente dado a conocer me metí de lleno en FidoNet, pero como para esas alturas mis padres ya sabían que un BBS “inutilizaba” la línea telefónica para cualquier llamada entrante de un ser humano, nunca logré poder volver a poner un BBS, pero si logré montar un “point” de FidoNet. Ahora me podía conectar a un BBS y bajar un paquete de mensajes para leer tranquilo desconectado y sin gastar pulsos telefónicos. Realmente era ideal poder participar de esta forma activamente, pero en forma muy gasolera.

Recuerdo que con Álvaro, gracias a la interfase AdIDE que había comprado, conseguimos ponerles un disco IDE de PC a nuestras Amigas 500, pero el problema fue que al utilizar el disco de pronto se corrompían los datos y no teníamos idea de cual era la causa. Vaya uno a saber como conseguí la dirección de correo electrónico de una español que aparentemente conocía como solucionar esto, por lo cual utilicé la posibilidad que brindaba FidoNet de enviar mensaje a otros nodos de la red. Así fue como envié este mensaje que de alguna manera llegó hasta España y la respuesta realizó el camino opuesto hasta llegar a mi. Todo esto en unos alucinantes 15 días. ¡Guau!, Me había comunicado con el otro lado del mundo en nada más que 15 días. No se rían, eso era rápido.

En otra ocasión utilizando la capacidad de FidoNet de conectarse con Internet, realicé un pedido por correo electrónico a una dirección de email que automáticamente mandaba la lista de software disponible para download en un servidor ftp. El servidor al que le envié el mensaje era ftp.funet.fi.El tamaño del mensaje que vino de vuelta era tal que el Sysop del BBS por el cual había salido mi mensaje, Héctor, me llamó y me dió la mala noticia que debía pagarle ya no recuerdo cuanta plata por el costo de la comunicación telefónica que había tenido para poder bajar semejante mensaje.

El sueño de una línea telefónica propia nunca fue posible, ya que en esos años aparte de ser muy cara para mi bolsillo, también demoraba muchísimo tiempo, por otra parte seguramente mi padre nunca hubiera accedido aunque no existieran esos inconvenientes.

El tiempo pasó y mi querida Amiga 500, ya expandida con más memoria y disco rígido gracias a mi amigo Álvaro, dejó su lugar para darle paso a una Amiga 1200. Magoo, viejo propietario de Spectrum muchos años antes, también sucumbió y compro su Amiga 1200. Poco tiempo después mi PC 286 dejó lugar a otra con un procesador Cyrix 486.

Si bien continué aprendiendo, investigando y descubriendo nuevas cosas incesantemente, aquellos primeros años previos a las PCs fueron sin duda los mejores que existieron, seguramente debido a la sensación de aventura que teníamos debido a nuestra corta edad por aquellos años.

Después vino Internet y nuevamente se abrió un mundo nuevo por descubrir, pero a pesar e la pasión que aún hoy siento por todo lo referente a la informática, las comunicaciones e Internet. Atesoro recuerdos de aquellos primeros años que no quiero que se pierdan para siempre en el olvido, es por eso que escribí lo que acaban de leer para no olvidarlo y para que no se olvide.

Hoy tan solo en mi casa tengo una conexión de banda ancha a Internet, varias computadoras y servidores con procesadores Intel, AMD y Sparc, redes cableadas e inalámbricas y dispositivos inalámbricos como PDAs y notebooks. Todo esto disponible todos los días para ser utilizados cuando los necesite. Y si todo eso no me es suficiente tengo eso y mucho más en mi trabajo. Aunque eso no es todo, también tengo mi colección de computadoras retro, que esta compuesta por muchas de las máquinas que tuve hace muchos años y por otras que aunque no tuve, igual tienen ese espítitu que las hace queribles.

Pero aún así ya no es lo mismo, tal vez parte de la magia de aquel momento era que con los muy escasos recursos que podía tener un adolescente como yo a su disposición, podíamos hacer muchas cosas.

Sin duda todo lo que he vivido después de lo que cuento aquí da para un libro, pero mi idea era llegar hasta ese punto en mi vida, a partir de allí en adelante será para otra oportunidad.

Referencias:

[1] http://home.ica.net/~leifb/ – Leif Bloomquist

[2] http://www.variantpress.com/index.php – On The Edge – The Spectacular Rise and Fall of Commodore.

[3] http://www.robohara.com/commodork/ – Commodork – Sordid Tales from a BBS Junkie

  1. cyberboy
    19 octubre, 2007 a las 10:48 pm

    Muy buena la historia. Tengo 17 años y soy re fan de la retrocomputación, aunque no debo dejar de lado las nuevas tecnologías.

    Una cosa q me enteré hace un par de años, es que todavía hay BBS vivos en Argentina, y en todo el mundo. Funcionan por telnet.

    En el 2004 ya había visitado “retrocomputing page”, y yo pensaba q eras algun yanki o ingles (si si, cuando me di cuenta que eras compatriota… se me ocurrió hacer algo así a mi para perfeccionar mi ingles :D). Muen, el asunto que desde ese año me adentré en la retrocomputación, y quise mi Commodore 64. Recien hace unas dos semanas que tengo mi commodore 64 con 1571. Y el cable x1541 para pasarme los juegos que encontre en internet y jugaba en el emulador. Lo que no puedo negar es que el emulador me hizo aprender mucho, antes de tener la Commodore 64.

    Mi proximo paso es un Amiga, no importa el modelo, pero me voy a comprar una😀.

    Saludos desde Buenos Aires… y los 80’s y 90’s rulez!!😀

  2. pablotrin
    21 octubre, 2007 a las 12:28 am

    Gracias por tu comentario cyberboy!!!, y realmente leo con agrado que a pesar de no haber vivido la época a la que hago referencia, te interesen las computadoras retro.

    Dale para adelante con las Commodore, tanto la 64 como la Amiga son dos “flor de compus”. Un consejo, una Amiga 500 o Amiga 1200 son las mejores opciones en lo que respecta a prestaciones/precio. Pero si conseguis una A1000, te voy a envidiar mucho!!!😉

    Los emuladores son una herramienta valiosísima para los amantes de la retrocomputación, a pesar que los puristas dicen que no.

    Saludos!!!

  3. cyberboy
    21 octubre, 2007 a las 2:38 am

    Gracias por la respuesta. Te invito que te sumes al foro de la página Arqueologia Digital: http://www.arqueologiadigital.com.ar/foro

    Es una comunidad de coleccionistas de Argentina y de LatinoAmerica.

    Con respecto a no haber vivido la época, todo empezó cuando a mi hermano (29 años), le vino la nostalgia en el 2003 y empezó a escuchar toda clase de musica de los 80’s y principios de los 90’s. La cosa que a mi me gustó mucho y asi es hasta el día de hoy, ya que de muy chiquito seguían sonando muchos temas ochentosos en las radios (o por lo menos en las de mi ciudad (Gonzalez Catan)).

    Ah!, otra cosa, me dio mucha curiosidad lo del asunto del chat en Medianoche, si encontras el log pasalo, xD.

    Con el asunto de la commodore, tengo un combo bastante completito: Consola, disketera (1571), chostin (de sega, pero funciona muy bien😀 ) e Impresora Commodore 1526 que no le anda la fuente, me dijeron que hay que hacerle bobinado nuevo. En uno de estos días voy a la electronica a que la reparen la fuente, despues tengo que empapar la cinta de tinta china. Y chan!, tengo impresora :D:D:D.

    Saludos y ahí tenes mi e-mail para contactarme cuando quieras.

    Chau😀

  4. pablotrin
    21 octubre, 2007 a las 1:14 pm

    Gracias por el dato del foro, si bien lo conocía, la verdad que ya ni me acordaba que existe!🙂 Voy a ver de darme una vuelta nuevamente por el foro.

    Y dale para adelante con el arreglo de la impresora, asi la ponés a funcionar!!!. Yo tengo rotas una disquetera 1541 que le falta un integrado y un Commodore Plus/4 que tira basura en pantalla, el resto por suerte me anda todo.

    Saludos!!

  5. juan manuel
    3 enero, 2008 a las 7:43 pm

    Soy uno de los integrantes de esta historia, compañero y gracias a Dios, puedo llamarme amigo de esta persona espectacular. Desde muy chicos (jardín de infantes) somos amigos, recorrimos la primaria, secundaria y hasta la universidad. Hoy la vida nos dio hijos y ambos somos padrinos de los hijos del otro. Esta historia me trae tantos recuerdos gratos y tantas historias paralelas que se podrían escribir libros.
    Pablo, excelente sitio y excelentes historias de nuestras infancias / adolecencias.
    Un abrazo enorme.

  6. pablotrin
    7 enero, 2008 a las 4:36 pm

    Gracias por el comentario Juan Manuel!!! (no voy a dar tu sobrenombre aqui para mantener el secreto de quien sos en esta historia😉 )

    Yo también pienso que sos una persona espectacular. Te mando un abrazo gigante y te agradezco una vez más tus palabras!!!.

  7. Luisao
    10 enero, 2008 a las 10:18 pm

    Muy buena historia la verdad yo no conocia nada de las maquinas que nombras en tu historia, por accidente encontre tu historia ya que encuentro buscando algun software o metodo para detectar los accesos a mi servidor windows 2003. asi identificar que hacenlos usuarios..

    felicidades

  8. 23 marzo, 2008 a las 4:49 pm

    CHE QUE BUENO A MI ME PASO LO MISMO TENGO 33 AÑOS
    MI PRIMER COMPUTADORA FUE UNA ATARI 800XL EN EL AÑO 1985 CON DRIVE 1050, DESPUES TUVE UNA C64 CON DATA, DESPUES UNA C64C EE.UU CON DRIVE 1571!!! AHI SI QUE ESTUBE TODO EL AÑO 1992 DESDE QUE
    ME LEVANTABA HASTA Q ME ACOSTABA CON ELLA ME JODI UN OJO DE TANTO TELEVISOR!
    QUE TIEMPO NINGUN CORE 2 ,NUNCA HARA LO Q LA C64 HACIA EMOCIONARNOS SIEMPRE…
    AGUANTE EL BASIC V2 HICE MIL COSAS CON EL !!
    PRONTO VOY A TERMINAR MI VERSION DE WINDOWS PARA COMMODORE!
    YA VAN A VER!

  9. pablotrin
    24 marzo, 2008 a las 1:16 pm

    Ja, ja, ja, si la C64 realmente es incomparable para mi. Técnicamente desde ya que hoy todo es mil veces mejor (y me quedo corto) pero sentimentalmente no hay con que darle!!!

  10. 10 junio, 2008 a las 11:54 pm

    Hola, hola:)
    Viví esa época de los inicios de la informática hogareña pero la viví con la ñata pegada a la vidriera de los negocios porque no tuve el dinero para comprarme una. Pero el tiempo pasa y ahora trabajo en informatica y me empecé a comprar aquellas computadoras que eran inalcanzables y que hoy pueden conseguirse casi regaladas. Asi fue que me inicié en esto de coleccionar computadoras antiguas y tengo un buen lote, Una 64C, una 128, un drive 1541 y un 1571, una Spectrum, una CZ1000 y muchos otros tesoros que me hacen brillar los ojitos cada vez que los veo. Todavía no le he dado un orden a mi colección, pero ya le llegará el momento. Es todo cuestión de tiempo. Soy de Rosario y me alegra saber que otro conciudadano tambien se apasiona por aquellos duros años de la prehistoria.

  11. 4 agosto, 2008 a las 9:15 am

    El agujero BBS !!!! Qué épocas…. Abrazo!
    FS

  12. pablot
    4 agosto, 2008 a las 9:35 am

    ¡Ja, ja, si, que épocas aquellas!

  13. 21 septiembre, 2008 a las 6:53 pm

    Guaaaaaaaaaaau, Pablo, me has hecho caer un lagrimon. Que buenos tiempos los de la BBS. Cuando los hombres eran hombres y codeaban sus propios programas😀

  14. pablot
    21 septiembre, 2008 a las 7:15 pm

    ¡Ja, ja!, si, que tiempos aquellos!!!

  15. 11 octubre, 2008 a las 7:55 pm

    Ayer, Viernes 10 de Octubre – 2008 (ayer), volvi a poner en funcionamiento MI soft de bbs… era igualito en interfaz a MP OnLine, FeedBack y EL BBS (donde yo solia ser buanzo, tambien).

    Obvio, pueden acceder por telnet…

    telnet bbs.buanzo.org

    Pasen y vean😉

  16. Gonzalo Borracer
    13 octubre, 2008 a las 10:24 pm

    Que buenos recuerdos… La verdad es que la hemos pasado muy bien… Gracias por recordarlo… algunos recuerdos cortos: 1) A la historia de acamática agrego cuando nos haciamos pasar por los de la sucursal de oroño e insultabamos a los de la plaza pinasco🙂 que bolonki armamos… después cuando le hicimos ganar un viaje a guillermo m…
    2) el password de delphi era gamutores
    3)… mil mas…
    un abrazo a todos los que fueron parte de “Aquellos Años”

  17. pablot
    13 octubre, 2008 a las 10:33 pm

    Gonzalo!!!, si, evidentemente me he olvidado de unas cuantas cosas!!!, y bueno, debe ser la edad!😉

    Un abrazo!

  18. jose luis
    18 enero, 2009 a las 5:17 pm

    que lal yo vivi lo mismo que voz tengo 40 años y colecciono compu retro, tengo una compu atari no se que modelo, una 2068, una 128, una 64, una 1541, una tk 85, una spectrum,una cz 1000, una tk 90, no se si tengo otra,y consolas, atari, coleco ,telemach ,sega ,family y debo tener algo mas si te interesa algo avisame,y gracias por tener esta pagina , the best,leyendo esto me transporta al pasado, me produce doble sensacion ,alegria y tristeza,porque me gustaria volver a esa epoca,cuando me compre la commodore 29-12-85 llege a mi casa y le cargue el juego cazafantasmas con una interfase(esa cajita de plastico que le salian cables) y un grabador panasonic cuando vi la presentacion que hablaba me volvi loco, vivia jugando, cualqier cosa contactame .saludos.

  19. Nicolás
    12 marzo, 2010 a las 1:55 pm

    La verdad que impresionante historia !!!.
    Tengo 34 años y viví toda esa época. Tuve una TK90X, luego una COMMODORE 64, luego una COMMODORE AMIGA 500 y de ahí pasé a los NoteBooks 386, 486, Pentium I y hoy en día tengo un ACER Pentium 4.

    Aunque les parezca mentira el año pasado tuve oportunidad de comprarme una TK90X en IMPECABLES !!! condiciones. En su caja con manual, las teclas como nuevas, el cassette de ARCOIRIS, y bueno me metí un poco en la onda coleccionista. Compré cassettes vírgenes, un grabador de la época DAEWOO, pasé juegos de PC a Cassette y todavía no se me va esa senzación al ensenderla de NOSTALGIA 100%.

    Quedé tan contento que compré 10 cajas de disket 5 1/4 vírgenes y ya tengo comprada una Commodore 64 con disquetera 1541.

    También tengo grabada la película “Juegos de guerra”. Ver como el pibe mete el teléfono en ese modem arcaico y comienza a entrar en el Pentágono tipo en DOS, me erizo !!! ja ja ja.

    Con mi modesta TK90X en Basic hize muchísimas cosas como un catálogo de películas de video que me marcara las que había visto y las que no. Mucho laburo tipeando y de todo un poco.

    Hoy en día programo en Visual Basic y me encanta !!.
    Un saludo para todos los que compartimos esta pasión por estas computadoras que realmente nos marcaron una époco.

    Nicolás, Montevideo Uruguay

    • pablot
      12 marzo, 2010 a las 5:36 pm

      Gracias Nicolás!!!, me alegro que te haya gustado mi historia y también me alegro que hayas “vuelto a los orígenes”. La sensación que se siente con uno de estas “home computers” solo la entiende el que siente lo mismo, no se puede describir claramente con palabras, pero la magia que las envuelve es decididamente atrapante.

      ¡Saludos!

  20. TU AMIGO MAC
    18 marzo, 2010 a las 11:39 am

    Pablot: como bien sabes la computacion no paso por mi vida como por la de usted, mis amigos,( panter,gonzalin, el pollito, magoo, mecano,el garsa y no nos olvidemos de gandy con Ti99/4 negra) solo pude tener ese clon de sinclair que era brasilero tk 86, creo que gonzalin fue el primero en tenerla, luego se la vendio a fernando gaspar y yo se la compre a Este, vaya a saber por donde termino, a quien se la vendi o regale.
    Gran parte del tiempo que pasaban frente a las compu los compatimos jugando en lo de Gonza o en la casa de algun otro. Hoy todo esto quedo muy atras pero me agrado mucho leer tu blog, fue como vivir de nuevo esos dias y si bien mi amino no pasa por lo informatico las compu pegan a diario en nuestras vidad
    saludos Alfredo

    • pablot
      18 marzo, 2010 a las 12:26 pm

      Hooooola!!!!, ¿como andás Alfredo?.
      Si, indudablemente en lo profesional tomamos distintos caminos, pero recuerdo que en algún punto formaste parte de todo esto.

      ¡Un abrazo grande y a ver cuando nos vemos!

  21. Fernando Hevia
    27 octubre, 2013 a las 1:28 pm

    Hola. En un arrebato de nostalgia estaba buscando historias de las BBS en Argentina y me encontré con tu post. El sysop cordobés llamado Nicolás no es otro que Nicolás Kruel quien operó Foxster BBS sobre su C64 en la segunda mitad de los 80. Haltsys! es posterior. Fue creada por Nicolás Kruel y Pablo Dinoto en 1989 o 1990 y corría sobre PC. En el 93 Haltsys fue reconvertido en un mail server que proveyó uno de los primeros servicios públicos de e-mail por Internet en Córdoba. Todavía conservo en mi casa la PC que hosteó Haltsys!, pues literalmente el garage de mi casa era el NOC.
    El nombre Haltsys! BBS hacía referencia al comando homónimo de Unix y se escribía con el signo de exclamación.

    Saludos,
    Fernando Hevia

    • Juan P. Scarafia
      27 octubre, 2013 a las 8:06 pm

      OMG … cuantos recuerdos desencadenaste al decir Foxter … querido amigo … mataría por recuperar la nota que me hicieron en esa bbs en la sección “Musica”

  1. 8 febrero, 2008 a las 5:41 pm
  2. 8 marzo, 2009 a las 2:38 pm

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